Este bello país Mediterráneo es el encuentro de culturas europeas, un museo arquitectónico al aire libre y un exquisito muestrario de sabores.

En Croacia descubrirás el un intenso pasado histórico, repleto de idas y venidas de conquistadores que a lo largo de su historia han hecho de este país un destino multicultural. Estos acontecimientos han marcado por ejemplo su intensa gastronomía italiana en las regiones del norte, su atractiva arquitectura en sus ciudades históricas pudiendo sentir el aroma de Venecia en sus calles e incluso el carácter de sus gentes con aire centroeuropeo.

La época más recomendada para su visita es durante el verano, momento en el que sus ciudades reviven, su costa de 1800km abre sus playas y sus islas son un continuo ir y venir de ferrys y pequeños barcos. Sin olvidar que durante el resto del año sus visitantes interesados en la cultura podrán realizar cómodas visitas sin aglomeraciones y en mayor contacto con sus gentes.

La península de Istria

Situada al noroeste del país, debido a su carácter fronterizo fue durante muchos siglos un territorio disputado por los romanos, bizantinos, eslavos, germanos, venecianos… por lo que actualmente su gran riqueza cultural se refleja en destinos como Pula, Porec y Rovinj. Pula, destaca por su bello Forum dónde se encuentra el templo de Augusto, de donde parte la animada calle comercial de Sergijevaca, flanqueada por numerosas tiendas y heladerías. Porec, acogedora población dónde la riqueza de sus fachadas y balcones del siglo XIII al XIX sorprende en su arteria principal, el Decamanus.Rovinj, situada frente a Venecia en la otra costa del Adriático, sorprende por su ubicación en una pequeña península dónde destacan su catedral y el ameno paseo marítimo repleto de cafés y terrazas.

La costa central de Dalmacia

Acoge al borde de su costa un buen número de históricas ciudades. Zadar, construida por los romanos para usarse como puerto pesquero llegó a tener la mayor flota del siglo XV, hoy en día guarda restos de aquella época y es conocida por la belleza de sus iglesias. Sibenik, compuesta por un entramado de callejuelas y empinados callejones que culminan en la Fortaleza de Santa Ana. Trogir, aun siendo más pequeña que las anteriores es como una pequeña joya, en su puerto aun siguen a flote barcos de época que invitan a pasear por sus callejuelas mezcla de estilo medieval e italianizante. Split, al entrar a la ciudad quedarás decepcionado hasta que te topes con los increíbles muros del Palacio del Emperador Diocleciano, su magnífico palacio sigue allí en pie acogiendo a visitantes y conviviendo con sus habitantes los cuales han fagocitado sus instalaciones para convertirlas en propias, una visita ineludible.

El sur de Dalmacia

A pesar de no ofrecer tan numerosos destinos, acoge una de sus grandes joyas, Dubrovnik. Siendo la ciudad más visitada del país, merecidamente, ha sido catalogada como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Situada sobre un istmo, siempre ha mantenido un carácter marítimo y ha sido disputada por ello. En su visita recomendamos acceder por la Puerta de Piles, la más monumental (no la única) de la ciudad, la cual accede hasta la calle de Placa la cual vertebra la ciudad en dos parte, hacia el interior con escarpadas callejuelas llenas de encanto y hacia el mar con un entramado de calles que te llevan a topar hasta sus murallas. Una visita muy recomendada en la ciudad es el recorrido propuesto sobre sus murallas, intactas hasta hoy en día y que permiten una visión 360º de la ciudad.

Si vuestra estancia en el país es prolongada tendréis de oportunidad de disfrutar de otras muchas de sus maravillas, tales como: la isla de Hvar, el Parque Nacional y cataratas de Plitvice, la isla de Krk, su capital Zagreb… y una infinidad de islas, playas, ciudades y parques naturales. Sin duda un destino por descubrir.